viernes, 13 de marzo de 2015

El objetivo del DAESH: ahora también quieren destruir las Pirámides

Un artículo muy recomendable:
Al igual que los nazis destruían las sinagogas y a quienes oraban en ellas, el EI pretende eliminar de su califato todo rastro de quienes condena y tacha de kafir. Controlar el pasado para controlar el futuro. Los añicos de los toros de Senaquerib son un funesto testigo de lo a fondo que el EI ha aprendido esa verdad. Asiria y el pueblo asirio corren el riesgo de perderse en una oscuridad terminal.
Por cierto, ahora quieren también destruir las pirámides y la esfinge de Gizeh:
(El kuwaití) Ibrahim al Kandari sigue la línea marcada por el líder del grupo yihadista que asola Siria e Irak y que ha comenzado a ganar terreno también en el norte de África, especialmente en Libia. Abu Bakr al Baghdadi sugirió la demolición de todos los monumentos como un "deber histórico", según el reporte del sitio de noticias Al Alam. En su extrema interpretación del islam, ISIS sostiene que ningún objeto material debe ser idolatrado y, por lo tanto, estos deben ser eliminados, como lo fueron los diferentes ídolos que adoraban las tribus árabes anteriores a la llegada del profeta Mahoma a La Meca.
(...)
Los monumentos son defendidos por la rama letrada de Egipto, que señala que los sitios en los que están enclavados son parte de la herencia cultural y que no se trata de símbolos religiosos. Para el kuwaití Al Kandari, sin embargo, la cuestión para por un lado 100% extremista: "El hecho de que los primeros musulmanes que estaban entre los seguidores del profeta Mahoma no hayan destruido los monumentos de los faraones al entrar en territorio de Egipto no significa que nosotros no deberíamos hacerlo ahora", advirtió.
A algunos las neuronas no se les llegaron a desarrollar y las que lo hicieron, se localizaron en el ojo ciego, que es de donde les salen estas buenas ideas. Lo malo es que como se les meta precisamente en el tercer ojo -de ahí sus deducciones que no son más que cagarrutas-, se atreven a destruirlas. Ni qué decir tiene que el daño para la Humanidad sería grandísimo, pero para la industria turística de Egipto sería letal.