lunes, 4 de septiembre de 2017

El experto José María Gil, sobre el atentado de Barcelona

Foto: La Vanguardia.
El experto José María Gil afirma que falta implicación local porque muchos municipios no se han sumado al Plan contra la Radicalización. Y añade:
"Tenemos a un chico que todavía era menor de edad abatido en el enfrentamiento con los Mossos d'Esquadra en Cambrils que dos años antes, cuando tenía 15, defendía en las redes sociales que él buscaría "la ocasión para matar a los infieles". A mí, más que una tontería de un adolescente, esos mensajes me dicen que maneja estos arquetipos. Tenemos datos objetivos de estos individuos de Ripoll que nos hacen pensar que eran unos radicales en potencia".
He ahí lo realmente preocupante. Desde mi punto de vista existe un hecho incontestable: por lo menos las familias lo sabían como ha probado el auto del Juez. Lo contrario sería muy extraño: 

  1. primero porque se trata de familias cohesionadas y tradicionales en el sentido del control sobre las actividades que realizan sus miembros y estos individuos incluso se iban de viaje: no sería ni medio lógico que no les preguntasen a dónde iban y con qué dinero ni que no hubieran preguntado a los padres de los demás a dónde iban, etc.
  2. Segundo, porque el terrorismo tiene un punto de vista exhibicionista: el interesado quiere probar lo bueno que es así que, como prueba el testimonio de Driss Oukabir, va a decir o a insinuar lo que está haciendo.
  3. Y tercero, estamos ante una comunidad pequeña en un pueblo pequeño y todos sabemos cómo son los pueblos: no se mueve una mosca sin que todo el mundo lo sepa. 

Me encantaría que fueran las cosas de otra manera pero nos enfrentamos a una situación en la que las comunidades tienen una responsabilidad enorme en la detección de los procesos de radicalización. Luego, una vez que ha tenido lugar el atentado, no vale con decir que no tenían ni idea y echarle la culpa al imán (que, por supuesto, tiene la suya, pero nadie se radicaliza si no quiere) o a la "falta de integración" cuando, por las fotos de redes sociales, estos individuos viajaban a la playa y a la montaña. Por supuesto, la familia no va a decir que están de acuerdo con el yijadismo, si no todo lo contrario. Así, habrá que tomar medidas contra las familias de los terroristas, a ver si perdiendo la residencia o la nacionalidad comienzan a interesarse por denunciar a sus parientes.